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En este punto andamos
Escrito por Pablo Centeno “Pablin”   
Jueves 09 de Marzo de 2017 18:53

Es bueno pasar revista de nuestra condición actual, como pueblo,  en términos del futuro, progreso y desarrollo del País, para saber si el nuevo gobierno nos lleva por buen o por mal camino.  Al día de hoy andamos en la cruda realidad de un estado de deterioro económico muy difícil de sobrellevar por estar atados a la directriz de no recibir fondos federales adicionales y a no tomar más dinero prestado, que ha impuesto la Junta que nos gobierna, lo que obliga a “recortar” partidas presupuestarias por encima de lo que es justo y razonable.

El nuevo gobernador, y el gabinete controlado por el mismo partido, ha ido aprobando leyes, en zigzag, unas a favor del pueblo, para callarnos la boca, y por otro lado otras para imponer contribuciones y arbitrios que ya casi alcanzan a las aprobadas por la pasada administración en cuatro años.  Lo peor del caso es la cantidad de contratos de políticos derrotados, someterse a la voluntad de la Junta, sin resistencia, que sin duda responde a los bonistas, y la desaparición del plan de Rosselló.

Viéndolo en su justa perspectiva el pueblo esperaba “el plan Rosselló” para que se pusiera en acción, como dijo, tan pronto llegara a la Fortaleza.  Pensábamos que se venderían algunos activos del gobierno y se identificarían para que el pueblo pudiera conocer los detalles.

Que se eliminarían o consolidarían varias agencias de gobierno y que también se identificarían ante la opinión pública, que se cerraran escuelas, se cortara la grasa, empleos o asignaciones de menor importancia, en todas las agencias y corporaciones, que se impusieran arbitrios y contribuciones en algunos renglones y se publicaran para que (de nuevo) el pueblo fuera evaluando “el Plan” y observando la línea de decisiones de la nueva administración.

Esperábamos una lista de incentivos para la industria y el turismo, pequeños comerciantes, el renglón agrícola y otros que generen impulso económico y empleos. Era de esperarse un plan de estatus, mucho más justo y equitativo, y que renegociara la deuda con transparencia total diciendo siempre la verdad.   No esperábamos que el gobernador cediera ante la Junta y permitiera el desmantelamiento de la universidad y que callara ante tanto contrato para políticos derrotados…

Lo que hemos visto hasta ahora son curitas y un poquito de mercurio cromo para aliviar una herida de grandes proporciones. Creo que esta actitud, de no meterle mano a los problemas del País desde la raíz, la hemos vivido en los pasados cuatro o cinco gobernadores. Desde que se impuso el salario mínimo federal y las industrias de la manufactura se fueron huyendo a otros países.

Y luego con la eliminación de la Sección 936 y la decisión de los gobernadores de turno de tomar dinero prestado, que a la larga no se ha podido pagar, para tapar el roto de la caída de nuestra economía por falta de nuevos modelos económicos que generaran progreso y empleos. Para empeorar la situación las malas decisiones de administraciones anteriores con el súper tubo, el gasoducto, el Coliseo, el tren urbano y la corrupción que acabaron con todo lo que había y hasta lo que no había.  Desde, entonces, no hemos tenido un gobierno capaz de tomar el toro por los cuernos y con decencia y valentía cambiar el derrotero del País.

¿Cómo vamos a aplaudir una Junta de Control que a todas luces fue nombrada para pagar, cueste lo que cueste, la deuda de Puerto Rico a bonistas “buitres” inescrupulosos? ¿Cómo vamos a permitir que reduzcan $300 millones a la UPR que educa la crema y nata de nuestros jóvenes?  ¿Por qué pagar un salario tan alto a la jefa de “educación”? Si es que queremos salvar a Puerto Rico, de su actual situación, hay que poner el asunto político partidista en un segundo o tercer plano para entonces unir al País en una sola voz y en un solo esfuerzo. De lo contrario todo seguirá igual o peor. ¡En este punto andamos!

 

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