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Desperté, y me había mudado
Escrito por Lcdo. Jorge M. Díaz Rodríguez   
Miércoles 01 de Marzo de 2017 17:00

En el Puerto Rico del 2017 hay pocas cosas que se estipulan entre la totalidad de la población. Se hace difícil llegar a consensos ya que estamos divididos por la política. Así que encontrar aquello en lo que todos estamos de acuerdo se convierte en algo único o extraño. Desde que se comenzó a hablar en serio de la crisis económica, quedó estipulado que la culpa es de aquellos que nos han gobernado.

Tanto el P.N.P. como el P.P.D. son responsables de la crisis en que estamos al día de hoy, y nadie opina lo contrario. Podemos ir más lejos, y hasta estipular que los E.U.A. han aportado en gran manera a la crisis existente, esto por medio del régimen gubernamental-colonial a que hemos estado sometidos desde 1898. Hasta aquí es materia de estipulación, en la cual nadie dentro del razonamiento normal puede decir lo contrario.

¿Cuál era el problema? La crisis explotó a su máxima expresión posterior a las elecciones del 2012, razón por la cual los partidos políticos quedaban colocados de frente a las elecciones del 2016, lo cual era tremendo problema. ¿Problema por qué? Al estar el periodo eleccionario de por medio, los partidos políticos comienzan a actuar de manera individualista, y en todo momento buscando qué ventaja político-partidista le sacan a sus decisiones.

En ese momento el país comenzó a quedar en segundo plano, y el ganar las elecciones al costo que fuere se convirtió en protagonista. Había dos discursos grandes en ese momento, a través del P.N.P. y P.P.D., esto por medio de sus posiciones ante la deuda y más tarde ante la junta fiscal. Sobre el elemento de la deuda de Puerto Rico se ha hablado mucho, y hemos tenido los analistas a sueldo de cada partido (radio, t.v. y prensa escrita), comentarios en las redes sociales, los cuales en su mayoría son de exposiciones del fanatismo desmedido, y así por el estilo.

He realizado una búsqueda de fuentes que puedan proveer luz, he escuchado, he leído, y encontré dos posibilidades que por mucho dejan claro el por qué  de la crisis que vive Puerto Rico en el momento que usted lee estas líneas. Estas dos posibilidades son los libros “El último tarjetazo”,  de Gustavo Vélez y “La deuda, una crisis política”, de Carlos Gallisá. No emití ningún comentario sobre ambos libros hasta que los leí, y pude compararlos con lo que hasta ese momento había encontrado.

Les invito a leerlos, crear su propia opinión, y sobre todas las cosas no permitir que alguien le imponga a usted criterios ajenos. Argumentos sostenidos por números reales no nos permiten otra cosa que colocarnos en el planeta Tierra, y poder ver nuestra realidad, la que los políticos no pueden esconder. La teoría del P.P.D. en cuanto a la deuda era la siguiente: parte de la misma es ilegal, hay que auditarla, hay que negociarla, no se puede trabajar el desarrollo económico y al mismo tiempo pagar la deuda.

La teoría del P.N.P. era la siguiente: la misma es legal, no hay que auditarla, no hay que negociarla y se puede pagar, se puede trabajar el desarrollo económico y al mismo tiempo pagar la deuda. Totalmente contradictorias las posiciones de cada uno de los culpables de que la crisis exista. Si a esto usted le une que el P.N.P. tenía más recursos económicos para sostener su campaña política y el P.P.D. por su vínculo directo a la corrupción tenía mucho menos, era más fácil para los analistas afiliados al P.N.P. sostener la posición institucional, independientemente esta fuera cierta o falsa.

Analistas como Luis Dávila Colón fueron pieza esencial en la comunicación política unilateral para lograr que el P.N.P. lograra prevalecer en las elecciones. Su posición de favorecer la imposición de la Junta de control fiscal, y sobre todo las posiciones del P.N.P. en relación al pago de la deuda, caminaban de la mano, y de manera clara eso se podía entender. ¿Pero qué le ocurrió al que escribe una mañana de febrero de 2017? Coloqué la radio en WKAQ AM en la mañana, y de momento escuché una voz que se me parecía, pero por lo que decía no podía creer que era él, pero resultó que era Luis Dávila Colón.

Decía algo así como que se acercaba el momento en que todo puertorriqueño, todo, tendría que tirarse a la calle a enfrentar a la Junta de control fiscal. ¿Piquetes? ¿Huelgas? ¿Paros? Esa deuda hay que negociarla, no se puede pagar, y así decía. Como diría un narrador sureño “Santo Cristo de la salud”. Pensé que al despertar me había mudado de Puerto Rico sin darme cuenta.

 

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