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¿Soberanía? Solamente en el deporte
Escrito por Lcdo. Jorge Manuel Díaz Rodríguez   
Miércoles 22 de Febrero de 2017 15:33

En un país como Puerto Rico no es raro escuchar la palabra soberanía. Conforme al Diccionario de la Real Academia Española, la soberanía es el poder político supremo que co-rresponde a un estado independiente. ¿Qué fue Puerto Rico de 1493 al 1898? Fue una colonia española. ¿Qué fue Puerto Rico de 1898 al 1952? Fue una colonia de los E.U.A. ¿Qué fue Puerto Rico de 1952 al día de hoy? Ha sido una colonia de los E.U.A. ¿Alguien tiene un argumento legal que pueda establecer que Puerto Rico es soberano? No lo puede tener, pues simplemente no lo hay.

La realidad es que la inmensa mayoría del liderato del P.P.D. sabe a ciencia cierta que lo aquí expuesto es totalmente cierto. En su debate a favor del E.L.A. se han aprovechado del elemento elástico que se llama posibilidad, y además se han amarrado al deporte, el cual si ha logrado soberanía política a través de la soberanía deportiva. En el libro “Olimpic Sport, National Identiti, and International Politics in Puerto Rico, The Sovereign Colony”, cuyo autor es Antonio Sotomayor, se nos lleva por un camino histórico bajo el régimen de los E.U.A. en Puerto Rico.

Ese transcurrir nos enseña cómo el deporte fue el vehículo para crear identidad nacional soberana, identificando a dos personas como influyentes en dicho proceso, Julio Enrique Monagas y Germán Rieckehoff. El 26 de junio de 1934 Sixto Escobar se convirtió en nuestro primer campeón mundial de boxeo. El pueblo de Puerto Rico respiraba boxeo en esa época, y el nacionalismo y el camino a la soberanía deportiva había comenzado.

A finales de los 40 y principios de los 50 el béisbol local comenzó a apoderarse del corazón boricua, y esos ídolos Perucho Cepeda y Pancho Coimbre, y más tarde Roberto Clemente y Orlando Cepeda, lograron dar a entender que podíamos por nosotros mismos.

Estas figuras fortalecieron nuestro nacionalismo deportivo, que a su vez fue utilizado políticamente por algunos con otros intereses. A principios de la década del 50 llegó a la vida de los puertorriqueños el primer héroe nacional incuestionable. Su nombre era Camarero, y era un caballo, ganó 56 carreras consecutivas, y en el libro del amigo Jorge Colón Delgado, vemos que no se trata de un “récord” mundial de victorias consecutivas, sino de un algo que logró colocar al pueblo en un mismo lugar.

Aquí no se trataba de los hípicos, sino de lo que hacía el caballo con una victoria en cada carrera, y de la forma que el país se paralizaba. ¿Qué si eso ayudó a fortalecer el aspecto nacional puertorriqueño? No tenga dudas que así fue. Lo que realmente hace a Puerto Rico un ente soberano es el deporte, siendo los juegos centroamericanos, olímpicos y panamericanos, en ese orden específico, los que nos han dado es posibilidad de actuar como si políticamente fuéramos un estado soberano.

En el 1948 Juan Evangelista Venegas obtuvo medalla de bronce en boxeo en las olimpiadas de Londres. El olimpismo comenzaba a demostrar que no teníamos estar de la mano de otro país para obtener logros. A través de los años se han dado luchas, que si cuál bandera utilizaría la delegación, que si cuál himno. Desde un principio la lucha fue dirigida a utilizar nuestra bandera y nuestro himno en las actividades deportivas en las que participaba nuestro país, tal como si en términos políticos fuéramos soberanos.

La llegada del Comité olímpico, unido a las federaciones que lo componen, ha ido creando en el pueblo esa posibilidad nacional y actuación soberana en la representación deportiva. En una ocasión, en el atletismo había unas competencias regionales en la República Dominicana donde Puerto Rico sorpresivamente ganó un evento, provocando que se tuviera que cantar el himno nacional, y el país local no estaba preparado para eso.

¿Qué ocurrió? Un cantante puertorriqueño que se llama Danny Rivera estaba presente, fue cogió el micrófono, y canto La Borinqueña revolucionaria. Esa es la soberanía deportiva de la que hablo. No importa la ideología política de la mayoría de los puertorriqueños, a la hora de la competencia hay una bandera, un himno, y nuestro país es primero.

Lamentablemente de esa realidad se han beneficiado los partidos políticos en las campañas de carácter electoral. Es mentira que el E.L.A. haya sido o sea soberano. Es una realidad que donde único somos soberanos es en el deporte bajo el Comité olímpico.

 

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