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La consistencia al Disciplinar a nuestros niños/as
Escrito por Merary J. Ortiz Figueroa, MSW   
Miércoles 08 de Febrero de 2017 14:50

En una ocasión recibí en mi oficina a un padre con su hijo de 5 años diciendo: “Le traje este niño para ver qué hace con él, porque yo no sé qué más hacer. Se portó mal nuevamente en la escuela. Le quité el celular de castigo”. Cuando observo al niño, estaba jugando con el celular al lado de su padre. Me dirigí a su padre y pregunté: “Papá, si le quitó al niño el privilegio de jugar con el celular, ¿por qué el niño tiene el celular en la mano?”. El padre contestó: “Es para que estuviera quieto".

Existen variedad de métodos para corregir una conducta inapropiada. Uno de ellos es el llamado “time out” o en español, la técnica de quitar o eliminar privilegios. Para tener éxito en cualquier método disciplinario este deberá ser uno consistente con la directriz que se le asigna al niño/a. Por lo tanto, el método es importante, pero aún más lo será la CONSISTENCIA.

Según el diccionario de la real academia española de la lengua, la consistencia se define como: duración, estabilidad y solidez (Real Academia Española, 2017). Cuando somos inconsistentes o cometemos inconsistencias accidentales, (al estar ocupado, cansado o entretenido para hacer cumplir las reglas), les transmitimos a nuestros niños/as el mensaje de que esa norma no es tan importante para nosotros y eso los predispone a que también las ignoren (Baby Center, 2015).

“Pero llora mucho, se queja mucho, se pone intranquilo y me desespero”. Esta es una de las quejas más frecuentes de los padres. En la actualidad vivimos muy a prisa y la tecnología en parte es responsable de esto. Gracias a ella, logramos el acceso a la información, adquirimos productos, solucionamos problemas, todo mucho más fácil y rápido que en décadas atrás.

Estos adelantos han contribuido de una manera, tanto positiva como negativa, pues se adoptan estilos de vida muy agitados. Existe menos tolerancia a esperar en una fila, en la autopista ponemos luces largas o tocamos bocina a quien va despacio. Estas actitudes terminan reflejándose en cómo nos relacionamos y cómo finalmente disciplinamos a nuestros hijos.

El padre, la madre o los cuidadores del/a menor deben esperar a que se cumplan los minutos que le asignaron al niño/a de "time out ". No deben permitir que el/la menor se mueva antes del periodo establecido y mucho menos acceder a lo que ellos desean.

Como por ejemplo, devolverle el celular, como el padre que citamos al comienzo, "para que ya no me moleste, insista o deje de llorar". Es entonces cuando nosotros mismos nos traicionamos al romper antes de tiempo con la disciplina aplicada.  Con esta acción, perdimos el tiempo y propósito invertido para que el niño aprendiera la lección. Es como si nunca lo hubiéramos corregido y con mucha probabilidad el niño volverá a cometer la misma acción indeseada.

Es por tal razón que la consistencia es un elemento importante para guiar al/a niño/a hacia un comportamiento deseable y aceptable.  Por ejemplo, en el caso del “time out”, explica la consejera, Jessica Arroyo Ortiz, “debe ser este tiempo lo suficientemente corto para permitir que su hijo/a tenga la oportunidad de volver a la situación original y aprender el comportamiento aceptable, (Arroyo, 2012).

Para lograr ser consistente es importante también el seguimiento. No se trata de eliminar el privilegio y olvidar lo que sucedió.  La intención es que el/la niño/a reflexione sobre lo sucedido. Usted deberá preguntarle intencional-mente si entendió por qué se eliminó el privilegio o se envió a “time out” (tiempo a solas). Aclarar alguna duda que haya podido surgir en el proceso.

Recuerde que habrá resistencia de parte del/a niño/a. El proceso de ajuste para mejorar una conducta puede tomar varias semanas. El poner en práctica la consistencia no solo será un nuevo reto para el/la menor, sino también un reto de ajuste para sus padres.  Requerirá que salgamos de nuestra zona de comodidad.  No se rinda, si falla en el proceso, vuelva a comenzar. Mírelo como un aprendizaje y un momento de reflexión para ambos.

Como destaca la consejera, Arroyo Ortiz: “La meta es guiar a los niños hacia un comportamiento apropiado y aceptable para que puedan aprender a ser independientes y auto controlados” (Arroyo Ortiz, 2012).
¡Adelante!

La Autora es Trabajadora Social Clínica de la Clínica CIMA Ambulatorio Cayey 787-520-7157 y Caguas 787-296-9776

 

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