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El efecto de las Olimpiadas de Londres, que acaban de finalizar, sobre nuestro pueblo puertorriqueño debe servir de modelo para las futuras decisiones que debemos tomar, a favor o en contra, sobre los asuntos que nos conciernen.
Las decisiones se toman a base de su efecto, a corto, mediano o largo plazo, conscientes que no vivimos en un mundo perfecto, que las estructuras de nuestra sociedad se equivocan, se contaminan con el germen de la ambición, y en la mayoría de los casos pagan, o pagamos los que tenemos menos recursos para pagar abogados, para comprar influencias, que son también en su mayoría los pobres de la sociedad.
¿Debemos invertir fondos públicos en preparar atletas para las Olimpiadas? Cualquiera sea su opinión debe ser aceptable. Es que a veces el pueblo tiene que tomar decisiones difíciles, protegiendo derechos, para evitar injusticias dentro de nuestro mundo imperfecto.
El próximo domingo 19 de agosto, del presente año, el pueblo ha sido convocado para participar en un referéndum para decidir si se enmienda o no nuestra Carta Magna (La Constitución) en lo que se refiere al derecho a la libertad bajo fianza antes de mediar un fallo condenatorio.
Si su decisión es votar SI el mundo no se acabará y si su decisión es votar por el No, tampoco se acabará el mundo. Lo importante, lo verdaderamente importante, es que usted esté seguro de su votación y que actúa de acuerdo con su conciencia y no por influencia de su partido y líderes políticos.
Los que voten por el SI, saben que de ganar se limitará la fianza, el derecho de estar en libertad hasta el día del juicio, en acusaciones como (1) acusación por un delito “Con premeditación, deliberación, o acecho. (2) En medio de un robo en el hogar. (3) En curso de una agresión sexual o secuestro. (4) Al disparar un arma de fuego desde un vehículo de motor o en un lugar abierto al público, poniendo en riesgo la vida de más de una persona.
A primera vista, a tenor con lo anteriormente descrito, cualquiera de nosotros pensaría que es lo justo, lo razonable, y estaría dispuesto a votar por el SI. Sin embargo, del otro lado de la moneda, los que se oponen a la enmienda “Constitucional”, particularmente muchos de los letrados del país, ex jueces, y personas que defienden los derechos adquiridos, entienden que dicha propuesta enmienda no nos lleva a limitar el problema de la criminalidad en Puerto Rico.
Que el derecho a la fianza es parte de nuestro sistema “constitucional” que establece que todo acusado se considera inocente hasta que el sistema le pruebe lo contrario. Por lo que, todo acusado, tiene derecho a quedar en libertad bajo fianza (hasta que se celebre un juicio) para que pueda disponer de tiempo para preparar su defensa. Que no existe evidencia, estadística, que refleje que limitar el derecho a fianza reduce la incidencia en la criminalidad.
Todos sabemos, los más inocentes se lo deben sospechar, que todo este emborujo, de meternos en un referéndum tan cercano a las elecciones de noviembre, es un plan orquestado por el gobernador Luis Fortuño tratando de adelantar su carrera política.
Un amigo me dice que el limitar la fianza, para bajar el crimen, es como ponerse una curita en la frente para aliviar un fuerte dolor de cabeza. En otras palabras, la medicina de limitar la fianza no es remedio efectivo para bajar la criminalidad, sí lo es mejorar la economía, la educación, crear empleos, eficientes policías, fiscales y jueces.
Muchos Populares y muchos Penepés votarán por lo que dicen sus líderes, los demás (entre ellos azules y rojos) votaremos de acuerdo con nuestros principios, a conciencia, por lo que mejor conviene a Puerto Rico.*
De todo acusado mientras, abogados, jueces y fiscales, se preparan para el juicio correspondiente. De acuerdo con nuestro sistema judicial, constitucional, un acusado se considera inocente hasta que el sistema pruebe lo contrario.
En dicho referéndum el pueblo deberá votar, decidir, si acepta que se enmiende la Constitución para limitar el derecho a la fianza, para personas que se les haya imputado cierto tipo de delitos graves o por el contrario (el pueblo) vote que no acepta que se enmiende la Constitución. Además, el referéndum incluye otra consulta para que el pueblo vote aprobando o no la disminución del actual componente de nuestras ramas legislativas. |