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Nada hay más placentero que sentarse frente a un televisor para ver noche tras noche una película de James Bond. Este personaje creado por el británico Ian Lancaster Fleming nos hizo los años 60 y 70 y muchos otros más , disfrutar de lo que era cine de verdad.
La imaginación de Fleming quien empezó a escribir a los 43 años era algo increíble. El propio autor trabajó en algunas de sus películas. James Bond era un agente secreto de Inglaterra que lo mismo mataba que amaba.
No bebía mucho, pero fumaba de más y tenía un solo vicio: las mujeres. Si comparamos estas películas con las de ahora nos desmayamos. El personaje de Fleming quien siempre se presentaba:Bond. James Bond era un tipo atlético de cinco pies, once pulgadas, pelo negro, ojos azules, un experto en pistolas, boxeo y, lanzamiento de cuchillos.
Vestía con mucha clase, bebía poco y fumaba mucho. Hablaba francés y alemán y su agencia le llamó el 007. Los aparatos tecnológicos que inventaban para él eran únicos. Relojes computarizados, una llave que abría todas las cerraduras del mundo, grabadoras en el tacón de sus zapatos, botes que corrían a velocidad extrema y si se les acababa el mar o el río con apretar un botón salían volando.
Pero para mi lo íncreíble de Fleming era que colocaba a su personaje en los lugares más finos y elegantes del mundo. James Bond iba a la ópera, iba a conciertos de música clásica, iba a obras de teatro, conocía las comidas más finas del mundo y sabía el nombre de los vinos más costosos.
Sus aventuras se desarrollaban en cualquier parte del mundo, especialmente en las grandes capitales, aunque escribió la mayoría de sus o-bras en Jamaica. No tuve que ir a un Red Box a buscar sus películas porque se celebran los cincuenta años de su obra llevada al cine y en el Canal Encore dan una cada noche.
Su primera obra de cine fue Casino Royale, pero pude ver Dr. No, From Russia with Love y muchas más con actores como Sir Sean Connery, Roger Moore, Pierce Broslin y ese chorro de macharranes amando mujeres hermosas. Nunca hubo una escena de amor asquerosa como las de ahora. Siempre lo dejaban todo a la imaginación.
De todos los Bonds el más que me gustó fue Connery porque aunque no era el mejor parecido su actuación la convertía en realidad. Roger Moorne era muy frío en su actuación aunque era hermoso. Si hablamos de los efectos especiales el genio de estas terribles explosiones y fuerza meteórica se llamaba John Evans.
Ahora hay explosiones y salen cohetes. Si esto es posible el mediocre que las trabaja es un idiota. Antes de irme quiero decirles que Fleming se hizo millona-rio, se casó y del matrimonio nació un hijo llamado Casper, quien se convirtió en un adicto y se suicidó a los 22 años.
Su padre alternaba con la clase alta de Gran Bretaña y apenas le hacía caso. Murió en su último intento de suicidio y dejó una nota: “Si no lo logro esta vez...será en la próxima”. Todos están muertos, pero jamás se realizarán películas del calibre de James Bond. Por favor intenten verlas Viva el cine del ayer.# |