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La plaga que amenaza el deporte de los gallos de pelea. Sí, así es cómo se le llama a las llamadas galleras ‘clandestinas’ que abundan por doquier.
Así es hoy, y así será mañana, y así fue ayer. ¿No me creen? Un artículo del siempre recordado y apreciado cronista, y amante de los gallos de pelea, Michael Ocasio Santiago, en el periódico ‘Pico y Espuela’, edición de noviembre 1994, página 6, dice como sigue – “La jugada clandestina está siendo duramente atacada por la Oficina de Asuntos Gallísticos (hoy Comisión de Gallos) según informara su director, Carlos Gierbolini en pasada entrevista a este redactor.”
“Se está atacando duro este tipo ilegal de juego que tanto daño hace al deporte y estamos recibiendo la cooperación de la Policía de Puerto Rico en gran medida en que ellos así puedan, dijo Gierbolini.
Además, se está recibiendo la cooperación de la ciudadanía que no respalda esta conducta ilegal de juego y llaman a los cuarteles estatales para querellarse por los inconvenientes que trae este ‘juego de corrales.
Se ha intervenido en los sectores de Dajaos en Bayamón, y Bechara en Puerto Nuevo, Farrayán en Barranquitas, expreso el director de Asuntos Gallísticos.
Según Gierbolini, existe un problema en el proceso de intervención por parte de la policía y es que estos acuden uniformados a las redadas, los violadores de la ley se percatan de la presencia de estos y se les hace fácil escapar. Han sido exitosas las que han sido realizadas por Control del Vicio pues estos funcionarios del orden público no realizan su labor con uniformes”.
“Hay un total de 38 galleras clandestinas que están próximas a ser intervenidas y arrestados sus patrocinadores y organizadores. La ley es un tanto severa con los violadores de esta.
El ‘juego de corrales’ está provocando una merma en la asistencia a las galleras legales lo que a su vez ha creado una crisis en el negocio administrativo de las mismas.
En el año 1977 en nuestro País habían un total de 148 galleras, y actualmente sólo funcionan 120, un merma de casi un 30% (hoy hay menos de 100 galleras activas). La clandestina no le ofrece garantías de limpieza al momento de jugar su gallo como tampoco ofrece orden y seguridad por parte de la Comisión de Gallos.
Usted se arriesga a muchos pormenores y al mismo tiempo provocando el cierre de una gallera legal en su pueblo.” Hasta aquí el escrito de Michael.
Como han visto, amigos y amigas, algunas veces las fechas cambian pero no los problemas. Una fuente de entero crédito me informó a mí que en la actualidad hay siete, sí, así mismo, siete ‘jugadas de corral’ en el pueblo de Toa Baja.
Bueno, si en un pueblo hay siete ‘jugadas de corral’ y multiplicamos los 77 municipios restantes por siete, entonces estamos hablando de un estimado 546 ‘jugadas de corral’.
¿Suena exagerado? Si creen que el número es muy alto pregúntenle a los arrendadores de galleras quienes en una reunión reciente con la Comisión de Gallos en Arecibo, imploraron que se solucione esta situación.
Hace un tiempo me encontré con una persona que tiene banca de gallos pero ya no va a la gallera. Me dijo: “Mira, Frank, la jugada en las galleras no se pueden atender. Te cobran la taquilla, la bebida cara y la comida es mala.
Tienes que esperar para casar tu gallo, y después, a empujones, hacer una fila para entregarlo al Juez de Inscripción. Luego esperar horas, y a las tantas te descasan la pelea, y terminas perdiendo mucho tiempo y dinero. En la clandestina, juego de día y no de noche, echo el gallo enseguida y me voy para casa en menos de dos horas. No vuelvo a la gallera”. |