Banner
En Sintonía
Escrito por Pablo “Pablin” Centeno Rivera   
Miércoles 15 de Marzo de 2017 19:47

En prácticamente todas las esquinas de los pueblos de Puerto Rico se habla del tranque del gobierno con la Junta de Supervisión Fiscal, del problema político y personal del alcalde de Guaynabo, del efecto de los recortes en los servicios y beneficios sociales, de la reducción de pensiones para los retirados del gobierno, despidos de empleados públicos, desmantelamiento de la UPR.

Se habla del estatus, ante la  aproximación del plebiscito del 11 de junio, del cambio adverso del gobierno de los Estados Unidos para con su relación con Puerto Rico  y de béisbol. El menú es variado, pero veremos lo que sale de la cocina.

Debo confesar que por primera vez en mi vida he concurrido con el presidente del Senado Thomás Rivera Schatz que dijo a la prensa del país: “que si los miembros de la Junta de Supervisión Fiscal tuvieran vergüenza en la cara, renunciaban y se iban de Puerto Rico”.

Es más, concurro con el gobernador Ricardo Rosselló que ha dicho que se reserva el derecho de hacer lo que tenga que hacer para salvaguardar los mejores intereses del pueblo de Puerto Rico. Obviamente la postura del presidente del senado y del gobernador tienen que ver con sus propios intereses políticos en vista de que se acerca un plebiscito y si le hacen caso a la Junta tendrán que votar a medio mundo del gobierno, eliminar agencias y quitarle $450 millones a la universidad lo que sin duda pone en peligro el plebiscito y sus aspiraciones.

El problema con la Junta de Supervisión Fiscal es que está compuesta por algunas personas, en especial los de ascendencia puertorriqueña, que se identifican políticamente con la estadidad y que fueron parte del problema del endeudamiento del gobierno cuando formaron parte de los pasados gobiernos nuevoprogresistas.

Inclusive, se tiene la perspicacia, sospecha, de que dichos funcionarios pueden estar relacionados con los bonistas. Al extremo que el Senado de Puerto Rico aprobó una resolución del senador Juan Dalmau para que el Congreso de Estados Unidos exija que los miembros de la Junta revelen si son acreedores de bonos del Gobierno de Puerto Rico, a título personal o mediante personalidad jurídica. Por consiguiente, el trabajo de la Junta, que tiene su razón de ser, no es del todo transparente.

En el momento que escribo estas notas, antes del lunes, 13 de marzo, el pueblo está en la expectativa de que la Junta tome acción si no logra que el gobierno le someta el plan como ellos lo exigen. En otras palabras estamos en espera del huracán.  Ante tales vientos, como decimos en el campo, es tiempo de preparar las barracas, recoger los animales domésticos, asegurar los bienes y apertrecharnos porque la tormenta viene para encima.

Creo que la gestión más importante en estos casos, además de las oraciones y encomendarnos al Señor, es la solidaridad.  Mantenernos en “sintonía”, unidos, para afrontar el peligro ayudándonos unos a otros; aunque tengamos algunas discrepancias, diferencias o enojos. Es la mejor comparación que se me ocurre para retratar la realidad que vivimos en medio de la crisis que nos afecta.

 

anuciate aqui

Joomla Guru's
Creative Solutions