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La Mujer, sostén de nuestra sociedad
Escrito por Lcdo. Jorge Manuel Díaz Rodríguez   
Miércoles 15 de Marzo de 2017 19:41

En la Semana de la Mujer surge una avalancha de escritos sobre el género femenino. Se valorizan detalles visuales y logros de esos que la publicidad propaga, pero se olvida su verdadera esencia, ser mujer. Pasa la Semana de la Mujer, y todo vuelve a la regularidad, y emana el olvido.

Se nos olvida que la mujer que conocemos es producto del esfuerzo continuo que va desde un ayer hasta un hoy, con la expectativa de no perder el mañana. No se trata de colocar a las mujeres en diversos puestos gubernamentales y gloriarse de eso, menos aún de crear una ley que provoque la igualdad salarial, todo eso es necesario, meritorio y más que ganado, esto es mucho más serio que un elemento publicitario y político.

La mujer que conocemos se merece todo lo antes expuesto, pero todo se queda corto. ¿Por qué? No se trata de lo que pueda hacer el ente gubernamental del momento, sino de lo que  históricamente no ha hecho. Más lejos aún, ¿dónde coloca la iglesia a la mujer? En la vertiente cristiana ¿dónde está localizada la mujer? ¿Está dando la iglesia cristiana la importancia que se merece la mujer o la está limitando?

El asunto de la percepción y nivel de localización de la mujer es uno que trastoca toda las puertas, pero muy especialmente la gubernamental, religiosa y social. La mujer no puede ser vista como una persona que camina en la normalidad de la vida, no puede ser ya que su vida no es normal, más bien es una de retos continuos. A la mujer se le mira y evalúa desde una perspectiva diferente, pero no se toma en cuenta elementos reales. No se trata de lo ficticio, sino de la realidad de la vida de una mujer trabajadora y jefa de familia.

Estadísticas confiables establecen que al 2010 el 34%  de las mujeres puertorriqueñas eran  jefas de familia. ¿Qué significa eso? Están a cargo de una familia, siendo madres y proveedoras, asumiendo toda la responsabilidad que esto conlleva. Pudiera ser que se levantan a las 5:00 am a preparar el desayuno a sus hijos, que los lleva a la escuela, que va a su trabajo o a sus trabajos (según sea el caso), que los busca al cuido, que llega a su casa a preparar algo liviano de comer ya que los niños tienes sus actividades deportivas y socio-culturales, llega a la casa a preparar una comida más fuerte, luego las asignaciones, estudiar, quehaceres de la casa, prepararse para dormir (a la hora que se pueda), y así por el estilo.

¿Cae todo esto dentro del marco de la realidad o me lo estoy inventando? El 39% de las jefas de familia trabajan, lo que significa que no son dependientes de las ayudas gubernamentales, sino que desean sacar a la familia hacia delante con su propio esfuerzo. Ah, las mujeres cargan exigencias y valores no reclamados a los hombres. Se le mira de manera estricta en todo su comportamiento, y se le exige una moralidad inexistente. El hombre sale con una pareja diferente todos los viernes, y la sociedad lo exalta, y sobre todas las cosas no pierde nada.

La mujer sale con una pareja diferente dos veces al mes, esto luego de realizar todos los ajustes y contactos necesarios de cuido de sus hijos, y busca lograr conocer a alguien que pueda ser cónsono con su realidad de madre soltera, que pueda representar un sostén paternal para sus hijos, y la sociedad la nombra como una cualquiera.

El gobierno utiliza a la mujer como balón político para obtener favor y votos, pero siguen siendo los hombres los que dominan ese mundo, y le hacen la vida imposible a las valientes mujeres que quien asumir liderato. Todas las mujeres de partidos de mayoría que han querido asumir liderato político han sido combatidas principalmente por su mismo partido, y sólo con mencionar a Victoria “Melo” Muñoz y Zaida “Cucusa” Hernández, sería suficiente para que podamos recordar.

Pero de tiempos más reciente, hay que recordar al flamante senador Carmelo Ríos, el cual defendiendo al senador a tiempo completo expresó que la mujer estaba para cuidar muchachos, fregar, planchar y así por el estilo o sea que ser legisladora le quedaba grande. ¿Puede esa persona al votar a favor de una ley de igualdad de salario cambiar lo que es la realidad de su pensamiento? Basta de utilizar a la mujer como balón político, solamente hay que reconocerla como lo que es, simplemente una mujer. Si me entienden prejuiciado, les aclaro que tienen razón, quizás es porque tuve una madre, dos abuelas, seis tías, una esposa, una hija, muchas maestras y buenas amigas.

 

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