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19 de junio de 2008 | Edición 624 |
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Además
de producir arrugas y manchas, la exposición excesiva a las radiaciones
ultravioletas provenientes del sol es un factor de riesgo de cáncer.
La radiación solar a la que estamos expuestos los seres humanos, y en especial la que ocupa la parte ultravioleta del espectro de la luz, tiene un efecto carcinogénico ó neoplástico sobre la piel. La exposición inadecuada al sol puede dar lugar a la aparición de lesiones tumorales.
Existen varios tipos de radiaciones ultravioletas; los rayos A y los rayos B, históricamente se pensaba que los rayos B eran las más perniciosas por que tenían un mayor poder oncogénico a largo plazo y por que además producían un fotoenvejecimiento que se manifiesta a través de arrugas y manchas en la piel. Hoy día se sabe que los rayos A tienen un efecto pernicioso similar en la piel.
Es importante que las personas entiendan que el efecto de las radiaciones ultravioletas sobre la piel es acumulativo. A lo largo de los años, se van produciendo modificaciones que se acumulan y se combinan con otros factores que colaboran con la aparición de los tumores de piel.
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