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`15 de mayo de 2008 | Edición 619 |
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Por un lado, la sequía, por otro la lluvia excesiva, las plagas, los huracanes, la enfermedad Cigatoca Negra que afecta las hojas de los plátanos afectándola hasta que se seca, las picadas de hormigas, avispas y sobre todo la picada mortal de la politiquería han herido de gravedad nuestra agricultura. Tanto en el valle como en la montaña el suelo llora extrañando a su amigo el agricultor.
Y no es que los que labran la tierra quieran abandonarla a su suerte.
Los altos precios de los productos agrícolas como el abono, que antes costaba de ocho a diez dólares ahora les cuestan sobre cuarenta. La inacción del gobierno se une a esta tragedia. Los agricultores se ven obligados a dejar a un lado su finca, pues lo que ganan por las ventas de sus productos no les alcanza para cubrir los gastos.
Un agricultor me informa: “Estamos pasando este trago amargo, pues lo único que a los agricultores nos gusta hacer es labrar la tierra. Para colmo de los colmos, nos quitaron las maquinarias que nos ofrecía la AFDA”
Es urgente que los líderes gubernamentales, el Secretario de Agricultura, comprendan que urge tomar la iniciativa e inyectar una gran dosis de buenas ideas y ponerlas en práctica.
En Chile han puesto en práctica un plan masivo en apoyo a los agricultores como respaldo si tienen pérdidas durante la erupción del volcán Chaitén. En Costa Rica, se ha incorporado un plan agrícola para garantizar la disponibilidad de granos y semillas básicas para la alimentación del país. En Andalucía, el consejero de agricultura Martin Soler pone en marcha un plan de acción para el impulso de la biomasa agraria. Cuba y Canadá ampliaron nexos comerciales sobre la agricultura y otros asuntos.
Y en Puerto Rico… ¿Quién aliviará la carga crediticia de los agricultores si ocurre una tragedia como la que estamos viendo?
Un país sin agricultura está condenado al hambre. Si no apoyamos y promovemos el consumo de lo de aquí, estamos condenando a muerte a nuestros agricultores. Pero… ¿Cómo vamos a competir con otros países con el alza en los precios, si un agricultor tiene que pagar 40 dólares por un saco de abono para sembrar unas cuantas matas de plátano?
Por otro lado, estamos perdiendo las áreas de cultivo, la tierra fértil se está acabando. La disponibilidad de mano de obra es otra causa con la cual tenemos que lidiar. Puerto Rico era uno de los principales exportadores de café. ¿Y ahora, que está pasando con nuestro café? ¿Qué está haciendo el Secretario de Agricultura para evitar la rebonificación de terrenos que antes eran agrícolas y pasa al uso industrial? Mientras tanto, nuestros agricultores esperan ansiosos por volver a labrar la tierra con el mismo amor enfrentándose al sol candente, a las picadas de los insectos, a las inclemencias del tiempo, con ahínco y fe en tener una buena cosecha. Es apremiante que el gobierno les provea el financiamiento necesario, las maquinarias de la AFDA vuelve a surgir, un buen subsidio para empleomanía y una buena orientación sobre el uso adecuado del terreno por parte de los agrónomos. Mientras que otros países promueven y protegen el uso de sus terrenos agrícolas en Puerto Rico van sembrándolos de cemento. ¿Qué nos espera? Mi agradecimiento al Sr. Luis Sánchez y Johnsy Bermúdez.

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